En junio de 1923 la llegada de un equipo europeo a la Argentina seguía siendo un acontecimiento excepcional. No existían tantas competencias internacionales ni los viajes eran frecuentes. Cada gira despertaba curiosidad y servía para medir el nivel del fútbol argentino frente a escuelas que gozaban de enorme prestigio. Por eso, cuando el club escocés Third Lanark anunció su visita al país, los organizadores reunieron a varios de los mejores futbolistas del campeonato para enfrentarlo en distintos combinados. Entre ellos apareció un nombre que hoy ocupa un lugar especial en la historia de Defensores: Gerardo Caldas.
La convocatoria de Caldas para integrar el Combinado de la Zona Norte, que debutaría ante los escoceses el 10 de junio de 1923, era basada en su gran rendimiento: de los 34 goles convertidos por el equipo, 16 llevaban su firma. Los elogios de la época iban más allá de las estadísticas. En la previa del partido, La Argentina lo definía como un delantero que "reparte el juego a conciencia, es veloz y oportuno", y reflejaba el clima de expectativa que existía alrededor suyo al señalar que muchos aficionados confiaban en que sería el primer jugador capaz de vencer el arco del conjunto visitante.
El encuentro se disputó en la cancha de River Plate, con una gran concurrencia de público. El resultado favoreció al combinado argentino por 1 a 0. Caldas no pudo convertir, pero integró un ataque que dominó buena parte del desarrollo. Las crónicas publicadas por Crítica coincidieron en que el marcador terminó siendo demasiado ajustado para lo que ocurrió en el campo de juego: los argentinos desperdiciaron varias situaciones claras y dejaron escapar una diferencia que pudo haber sido bastante más amplia.
La expectativa previa, en realidad, estaba puesta en los escoceses. Sin embargo, al finalizar el partido la impresión fue muy distinta. El propio diario Crítica sostuvo que el Third Lanark no había justificado el prestigio que acompañaba al fútbol profesional británico. Con el correr de la gira esa sensación terminaría confirmándose, ya que el conjunto visitante nunca alcanzó el nivel que muchos imaginaban antes de desembarcar en Buenos Aires.
Para Caldas, en cambio, aquella tarde significó una nueva ratificación de su presente. Su actuación volvió a convencer a los organizadores y apenas dos semanas después fue nuevamente convocado para enfrentar al mismo rival, esta vez como centrodelantero del Combinado de la Asociación Amateur, otra distinción reservada para los futbolistas de mayor consideración del momento.








No hay comentarios:
Publicar un comentario